Ofrecen visitar a la Torre del Tajo. La torre vigía y el propio acantilado servían históricamente de atalaya estratégica para las almadrabas. Desde esta altura, los vigías divisaban la llegada de los bancos de atunes rojos en su migración y daban el aviso mediante señales a los pescadores que esperaban abajo en el mar para iniciar la captura.